Corrupción
El caso Odebrecht genera un terremoto político en Perú con Toledo, García y Humala en la mira
La firma reconoció que pagó coimas y también salpica a los Fujimori y Kuczynski. El caso que rozó a Techint.

La fenomenal crisis política que generó en Brasil el caso Lava Jato tiene su correlato en Perú. El país gobernado por Pedro Pablo Kuczynski se encuentra sacudido por la admisión de la brasileña Odebrecht de que pagó al menos 29 millones de dólares en coimas para ganar licitaciones durante 2005 y 2014, durante las gestiones de Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala. Pero las esquirlas del caso no terminan en ellos y también rozan a los Fujimori y al actual presidente.

El caso Odebrecht es el tema central desde hace semanas en Perú. Tras admitir coimas ante la Justicia de EEUU, la firma llegó a un acuerdo con el Ministerio Público peruano por el cual se compromete a entregar documentación y ya pagó una multa de 9 millones de dólares, lo que fue calificado como “una vergüenza” por Kuczynski que recordó que en EEUU pagarán 2.500 millones.

Además, el presidente echó a la constructora del país y determinó que no podrá volver a contratar con el Estado. "Ellos van a tener que vender su proyectos, varios de ellos muy buenos en términos de suministro de electricidad, carreteras, pero lamentablemente tienen esta tara de la corrupción. Tienen que irse, se acabó", anunció el martes.

La obra más significativa que tenía Odebrecht en ese país era el Gasoducto Sur Peruano. Kuczynski le acaba de sacar la concesión luego de que la brasileña no consiguiera comprador. Se trata de una megaobra con un impacto fenomenal en la economía. El ministro Alfredo Thorne lo puso en números: por la cancelación, la economía peruana crecerá un punto menos de lo esperado en 2017.

El presidente Kuczynski

El caso de ese gasoducto tuvo a la argentina Techint entre sus actores destacados. Aunque originalmente fue descalificado en la licitación, la empresa de Paolo Rocca negoció el año pasado su ingreso a la concesión del GSP en sociedad con Sempra. Ambas firmas habían acordado pagar 700 millones de dólares a Odebrecht para quedarse con el control de la obra, pero la operación se cayó a último momento. La razón: Techint-Sempra no aceptó una cláusula anticorrupción, que permitía al Gobierno revocar la concesión de comprobar sobornos de parte de algunos de los socios del proyecto. Nadie descarta que los haya habido.

La amenaza Barata

Uno de los nombres que más tensión genera es el de Jorge Simões Barata. Se trata del ex director ejecutivo de Odebrecht en Perú y uno de los 77 directivos de la constructora que se acogió al régimen de delación premiada en Brasil. Por el acuerdo con el Ministerio Público peruano, Barata también aportará información a la justicia de ese país.

La prensa peruana especula que Barata dará mayor información sobre dos de las obras donde se sospecha que hubo coimas. Se trata de los tramos 2 y 3 de la carretera Interoceánica Sur por los que se habrían pagado sobornos por más de 20 millones de dólares entre 2005 y 2008, entre los gobiernos de Toledo y García.

Jorge Barata

También se especula con que aporta datos sobre los más de ocho millones de dólares que Odebrecht habría pagado por los tramos 1 y 2 de la línea 1 del Metro de Lima, desde el 2009 al 2014, a funcionarios del gobierno de García. Por este caso, ya hay dos ex funcionarios de García detenidos y un ex viceministro prófugo.

Este último es Jorge Cuba Hidalgo, ex viceministro de Comunicaciones de García y quien habría recibido por los menos dos millones de dólares en coimas para influir a favor de la brasileña en la licitación. Se fue del país en diciembre y todavía no lo encuentran, al igual que a su ex pareja. Los que están presos son Miguel Ángel Navarro Portugal, ex asesor de Cuba y que habría manejado una offshore del ex viceministro, y Edwin Luyo, uno de los integrantes del comité que definió la licitación.

Ex presidentes en la mira

El caso del Metro de Lima golpea de cerca a García. “No me mezclen en sobornos y coimas de gente sin moral ni patriotismo”, se defendió días atrás desde España, de donde no tendría programado volver a su país, a pesar de que lo reclaman incluso integrantes de su propio partido. El ex presidente dijo que volverá si lo requiere la comisión investigadora que se creó en el Parlamento.

La Procuradoría Anticorrupción ya pidió interrogar a García y su antecesor Toledo por las irregularidades en la concesión de las dos obras mencionadas, y también a Ollanta Humala por la concesión del Gasoducto Sur. El fujimorismo ya pidió que los tres ex presidentes sean puestos en prisión preventiva hasta que se aclare si estuvieron implicados en la trama.

La ausencia de García en Perú no es la única que genera suspicacias. A mediados de enero y con el escándalo estallado, Toledo se fue a Estados Unidos. “Es falso que haya fugado”, aclaró días atrás. Se fue, dijo, por temas laborales. En tanto, Humala no se fue de Perú pero si desea hacerlo deberá solicitar autorización a la Justicia, luego de que un fiscal denunciara que existían indicios de que junto a su esposa Nadine Herrera planeaban irse. La carismática Nadine está acusada de haber recibido u$s 3 millones durante una campaña.

Keiko Fujimori

Pero el caso no se agota en Toledo, García y Humala. La declaración de Barata podría derivar en información sobre las actividades de Odebrecht entre el 2001 y el 2016, es decir que implicaría a los gobiernos de Alberto Fujimori y el de Kuczynski. La Procuradoría Anticorrupción ya pidió que el actual presidente sea citado a declarar ya que era ministro de Economía de Toledo cuando se dio en concesión el tramo 3 de la carretera Interoceánica Sur.

En el caso de Fujimori, los legisladores que responden a su hija Keiko intentan evitar que sea objeto de las investigaciones de la comisión creada en el Congreso. Pero lo cierto es que durante la administración de Fujimori padre, Odebrecht ejecutó 30 obras, la mitad de las que participó desde el año 1979, cuando hizo pié en Perú. Hasta la llegada del controvertido ex mandatario la participación de la constructora brasileña en obras públicas era mínima.

Keiko, la principal líder opositora a Kuczynski, tampoco sale indemne del escándalo. En 2011, en plena campaña, Fujimori hija se reunió con Barata, al igual que Humala y el propio Kuczynski, según habría admitido el ex director de Odebrecht ante la comisión parlamentaria (presidida por el fujimorismo). Se sospecha que la constructora también habría aportado a su campaña. 

Es por eso que la declaración judicial de Barata tiene en vilo a toda la clase política peruana.

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Todas las grandes empresas del mundo pagan coimas