Horacio Schreyer
"El Gobierno todavía no hizo ningún ajuste"
El economista de Carrió defiende el shock y advierte que sin cambios habrá otro default.

"¡No hicieron ningún ajuste de nada!", dice Horacio Schreyer cuando le preguntan por los 17 meses que lleva Cambiemos en el gobierno. Partidario fervoroso del shock, el economista de cabecera de Elisa Carrió acepta el camino gradualista que eligió Mauricio Macri pero advierte que tiene riesgos altísimos. Formado en la gran usina de la ortodoxia liberal, la Universidad del CEMA, Schreyer sostiene que el Presidente no tiene tiempo para postergar el ajuste, fulmina al populismo con críticas, considera que el modelo menemista no estaba "tan mal" y dice que -comparado con lo que hay que hacer ahora- el recorte que intentó Ricardo López Murphy en 2001 era "milimétrico, una idiotez".

"Si yo tengo un déficit del 4,3 % del PBI, me tengo que parar como ministro de Economía o como Presidente y decir estos números no cierran y yo no me puedo endeudar más, porque sino en 2019 no sé si tendré un problema pero en 2020 o 2021, voy a tener una cesación de pagos. Porque no somos Estados Unidos y no podemos tener una deuda del 100 % del PBI. Es así, el ajuste lo tengo que hacer ahora", repite.

El presidente del Banco Central Sturzenegger confirmó que la meta oficial de inflación va a ser del 17 % este año. ¿Lo considera posible?

No lo sé, parece difícil porque la inflación acumulada es 9 por ciento y este mes se agregaría 1,5, es decir, 10 y medio. Te quedarían 7 meses para 6 y medio, una inflación que debería ser cada mes bastante menor del 1 por ciento.

¿Tiene forma el gobierno de llegar a ese número?

Bueno, hay un torniquete monetario importante, que no es tanto que la tasa de interés sea positiva, que es positiva, por primera vez después de que esto empezó. La inflación del año pasado fue casi 40 y la tasa de interés de las Lebacs fue negativa, pero ya este año no lo es. Sin embargo, la tasa de interés es mucho más alta de lo que debiera ser por el flujo de dólares que entra en Argentina. Justamente el dólar está muerto porque la tasa es demasiado alta. Tendrías que bajarla fuertemente si vos tenés confianza de que tus números fiscales van a funcionar dentro de un plazo determinado.

Sturzenegger arriesga demasiado con esta política picapedrera de suba de tasas a lo Paul Volcker que en Estados Unidos funcionó, pero nosotros somos la Argentina y no podemos endeudarnos indefinidamente.

¿Por qué no baja la inflación con el gobierno de Cambiemos?

Si la tasa de interés sube, genera una contracción de la demanda y la tasa de inflación va a tender a bajar. La inflación es un fenómeno monetario, como dice (Milton) Fridman. Pero eso es sólo cierto en el largo plazo, no en el corto plazo. En el largo plazo, la condición necesaria y suficiente para que haya inflación es la emisión monetaria. No hay otra causa, diga lo que digan.

Y hoy se sigue emitiendo.

Si, pero relativamente poco. Para el gobierno se emite aproximadamente un 20 por ciento de la base monetaria. El gobierno emite para comprar reservas, que no debería hacerlo con un tipo de cambio flotante. Tiene todas las contras y ningún beneficio porque la tasa de interés sigue siendo alta y se paga inútilmente.

O sea, que según su opinión, el único causante de la inflación es el gobierno.

El único causante de la inflación es el gobierno, a través de la política fiscal. La política monetaria es de corto plazo. Esa es la teoría a la que yo adhiero y que surge inclusive de los trabajos de un argentino que ya murió, que era un excepcional economista, Leonardo Auemheimer, a quienes citan los autores más conocidos de esta escuela, Thomas Sargent y Neal Wallace. Son los que afirmaron el triunfo del monetarismo sobre el keynesianismo en la década del '70. Ellos dicen que si vos haces una política monetaria dura, pero el responsable es el déficit fiscal, después vas a pagar eso con intereses, y vas a terminar pagando más. La causa de la inflación es la emisión a largo plazo provocada por una situación fiscal desequilibrada.

El tiempo del ajuste

En 2015 escribió que el temor al costo político aparta al gobierno del objetivo antiinflacionario y del ajuste de las finanzas públicas. ¿Eso sigue pasando, según su criterio?

Sí, lamentablemente. En ese momento, nadie se animaba a hablar y yo era el único que decía que había que hacer un ajuste de shock -un ajuste fiscal fuerte inicial- y criticaba las propuestas gradualistas porque tienen este problema, que la gente no cree que baja la tasa, suben los salarios igual que antes, la inflación se verifica porque es nada más que una carrera de precios y salarios. Se produce un espiral de precios, salarios y tasa de interés y la gente reacciona en contra del sentido común neokeynesiano: más tasa, más inflación. En una economía de alta inflación, el sentido común neokeynesiano funciona con un costo tremendo.

Macri no puede esperar al segundo mandato para hacer el ajuste y si lo hiciera acaso sería menos sangriento que esto, porque si la actividad subiera se podría ajustar sin tanto lío. Ahora con todo planchado es todo costo.

Eso le escribió a Carrió en su último trabajo, el mes pasado.

Si, en ese último artículo a la doctora Carrió le decía que es un poco primitiva la política ésta tipo Paul Volcker. El se enfrentó con números grandes de inflación para lo que es Estados Unidos, 11%, 12 %, y subió las tasas hasta el 20 %. Hizo una política picapedrera y terminó ganando, inclusive subiendo el déficit fiscal. Pero ellos son Estados Unidos y nosotros somos la Argentina y no nos podemos endeudar indefinidamente.

Sturzenegger se equivoca en copiar el modelo de Volcker, dice usted.

No se equivoca, está arriesgando demasiado. Está haciendo una apuesta muy grande con la inflación en un país que es mucho peor que Estados Unidos. Ellos tienen un PBI que es 36 veces el de la Argentina. Él corre el riesgo del graudalismo y no tiene todo el tiempo del mundo. Estados Unidos si.

¿Cuánto tiempo tiene Macri?

Bueno, el tiempo es el que él reconoce, que esto no se puede sostener: Ellos parten de la base que en 2019 esto se termina, el déficit financiado con deuda.

Algunos opinan que ningún gobierno hace el ajuste en el primer mandato y que todos esperan a lograr un segundo.

No, Macri no tiene tiempo para esperar al segundo mandato. Tiene que hacer el ajuste antes, que no necesariamente es una cosa sangrienta, capaz que es menos sangriento que esto. Porque si vos tenés la actividad económica subiendo, podés tener un ajuste sin demasiados líos. El problema es que esto no se mueve y es todo costo.

El gradualismo y el hada del crecimiento

Roberto Frenkel dice que el coctel de atraso cambiario, inflación, endeudamiento, déficit fiscal y subsidios es imposible de sostener, pero lo van a sostener hasta las elecciones.

Yo no soy tan extremista como Broda, Espert y compañía, Frenkel tampoco, es más bien moderado. Ellos dicen lo mismo que yo decía hace dos años.

Cuando Espert define al gobierno de Cambiemos como un kirchnerismo prolijo ¿coincide?

No, yo creo que no, que hay una cosa más profunda. Luce como un kirchnerismo prolijo, de buenos modales porque se mantiene toda la estructura del Estado. Pero a diferencia del kirchnerismo acá hay un objetivo. El kirchnerismo decía a través de Feletti que la inflación iba a bajar sola y de alguna manera este plan visto por un Espert es más o menos lo mismo. Se hace una política monetaria dura pero que no tiene importancia porque el ajuste fiscal no se hace porque se espera el hada del crecimiento. Pero hay una diferencia: ellos el único objetivo que tenían era subsistir políticamente y ganar elecciones, no había ancla, a nadie le decían que no.

En la Argentina nunca hubo una política de shock, lo de López Murphy fue una idiotez comparado con lo que hay que hacer ahora. Pero creo que sería menos sangriento que esto porque habría crecimiento.

El gobierno cedió bastante el año pasado, este año parece distinto.

La política del populismo es sistemática: hace lo que le pidan. Acá hay que arreglar la cuestión fiscal de alguna manera. Aún en el gradualismo, vas a tener que hacer cosas dolorosas. El gobierno fijó una pauta fiscal y tiene que hacer todos los ajustes necesarios. Por eso, no hay plan B.

Menem, López Murphy, Macri

En 2015 planteó reducir impuestos en 2,2 del PBI y gastos en 4,9 %; un 14,5 por ciento del PBI sobre un total de 26,8 % del sector público. Eso está pendiente a su criterio.

Sí, eso no se hizo porque eligieron el gradualismo. Yo hubiera hecho shock porque no me interesaba el gradualismo.

Tampoco le interesa ahora, solamente lo acepta.

No, no, no, en ese sentido soy reflexivo. Reconozco que no ha habido nunca en la Argentina planes de shock.

El último fue López Murphy en 2001.

No, no, eso ni siquiera existió. Quizás lo quería hacer, pero también era una cosa gradual. Un pequeño shock, lo tendrían que haber hecho. Si lo hubieran hecho, se hubiera ahorrado muchos problemas la Argentina. Y no lo hubieran llamado a Cavallo, que metió la pata.

Macri parece tener otra receta porque aquel ajuste era sobre jubilados y estatales principalmente.

Era milimétrico. ¡Al lado de lo que hay que hacer ahora, era una idiotez!. Ni punto de comparación con lo que pasó ni con lo que es el problema actual. No querían el recorte del 13 % y se comieron 40 % de inflación con los salarios congelados. López Murphy no hablaba de todo el mundo, hablaba de los empleados públicos, los jubilados y una pavada de las universidades.

La situación económica entonces era mucho más difícil que ahora.

La recesión era mayor.

El endeudamiento también.

Era sustancialmente mayor.

No había margen social para ajustar ni posibilidad de endeudarse.

Bueno, bueno, porque Menem había tenido algunos hechos de corrupción, que no tienen ni punto de comparación con lo que tuvieron estos tipos. Había coimas pero había obras enormes que tenían una coima de un 2 %. El problema de la coima también es el nivel: cuando la coima es enorme, nadie quiere producir. Una cosa es que uno contribuya y otra cosa es que te vengan con una locura. Todavía había cierta moralidad y se veía una corrupción enorme.

La corrupción de Menem no se puede comparar con la del kirchnerismo. En los noventa había obras enormes y la coima era del 2%. Además, la política económica no estaba tan mal.

¿El modelo económico de Menem le parecía bien?

El modelo económico no estaba tan mal. Ahí es donde yo discrepo mucho con Carlos Rodríguez. Menem era un político y él hacía lo que le parecía correcto para mantener la situación pero era peronista. Como todo peronista, -aunque fuera más liberal- es populista y el ajuste no era tal. De hecho, la Convertibilidad se cayó porque no se podía financiar: quiere decir que no hubo ajuste o en todo caso el ajuste no sirvió. Terminamos con una deuda pública del 60 % del PBI. Hoy estamos -fuera de la deuda sostenida dentro del sector público- por debajo del 30%.

Claro, pero hasta 2015 Carrió y una parte de la oposición también contaban la deuda que se contrajo con el sector público.

Bueno, está bien, pero no tiene problemas de financiamiento. Es deuda de la Anses. El kirchnerismo le expropió a la gente la plata que había depositado en las AFJP.

Se refiere a la estatización de las AFJP.

Y cuando se privatizaron fue el fracaso de Menem, ahí empezó. Porque a pesar de que era una buena idea, estuvo mal implementada y te cobraban todos un 30% de comisión, que era una locura y no existía en ningún lugar del mundo. Ahí se empiojaron las cuentas públicas por el déficit del sistema previsional. Era una situación explosiva, hoy esa situación no existe. Pero si seguimos endeudándonos así, dentro de tres años, si no pasó nada y la inflación sigue igual que ahora, no conseguiste nada. Ese es el argumento anti-gradualista. Cuando vos hacés gradualismo, la política te pide que evites hacer el ajuste porque no te conviene, por las elecciones, porque tu abuelita y entonces no hacés nada: te endeudaste, no creciste, no arreglaste nada y terminaste explotando la deuda.

O sea que el riesgo de Macri es terminar como Menem.

Pero yo reconozco que el plan de shock no se vendió en la campaña. Ni siquiera la Coalición Cívica y además en todo caso la doctora Carrió perdió. La campaña estuvo siempre basada en el gradualismo y es lo que se está haciendo. Porque yo no veo que esto se esté cayendo a pedazos, yo no veo que estén echando empleados públicos de todos lados. ¡Es más, no echaron a nadie! ¡No hicieron ningún ajuste de nada!

Los ricos y el ajuste

¿Y el tarifazo -que hasta Carrió criticó en su momento- no fue ajuste?

Si, era necesario. Ella lo criticó por cómo se implementó, no porque se haya hecho. A ella le molestó que fuera de manera no gradual. Lo hicieron mal porque no hicieron la audiencia pública que tenían que hacer. A ver: a nadie le gusta matar a nadie. A nadie le gusta hacer cosas desagradables: no es agradable que yo te suba de golpe un día la luz, el gas. Si, lo lamento. ¿Qué querés que te diga? La luz la tenés que pagar. Para poder, algún día, invertir en el sector eléctrico tenés que tener una tarifa que te permita invertir. ¡No hay nada gratis en el mundo! Ni es gratis emitir, ni es gratis el impuesto inflacionario, ni es gratis que los ricos paguen. Porque los ricos después no te invierten y se van del país porque no les interesa vivir en un país donde nunca pueden ganar. Todos te contestan igual: que lo paguen los ricos. Pero los ricos no te pueden pagar todo.

¿Qué pagaron hasta ahora los ricos?

La presión tributaria en Argentina es enorme. Eso desalienta la inversión. Si vos encima le ponés más impuestos a los ricos, más vas a desalentar la inversión.

Todos te dicen que paguen los ricos, pero los ricos no pueden pagar todo, porque si les seguís subiendo la presión tributaria dejan de invertir porque no les interesa vivir en un país donde nunca pueden ganar.

Hasta Macri se queja a veces del sector empresario.

Es cierto que hay ricos que no pagan, que evaden, que trabajan en negro. Bueno, eso es cierto, está bien, lo tendrás que solucionar de otra manera. Pero si aumentás la presión tributaria sobre los ricos, no te producen más. La Argentina tiene una participación del Estado en el PBI del 43 % más o menos. En Estados Unidos, 31, 32 %; Alemania 35 %. Nosotros estamos en niveles de algunos países nórdicos como Noruega o Dinamarca, que son buenos países. O países como Francia, que tienen un estatismo excesivo. Hasta que se fue Kirchner las remuneraciones del Estado en el sector público eran parecidas a las de la época de Cavallo: no era nada del otro mundo. Después empezó a subir. ¿Vos ves que el Estado te da más que en el 2000? No. Y antes tenía 400 mil empleados y ahora tiene 750 mil.

¿Coincide con los que opinan que en comparación con los subsidios al transporte y la energía, las partidas destinadas a la asignación universal y otros planes sociales son ínfimas?

Nadie propone ajuste en jubilaciones y en planes sociales. Ahora en el resto, lo lamento mucho. Tengo que reducir un punto de déficit del PBI. ¿Cómo lo voy a sacar? No puedo sacar los planes sociales ni las jubilaciones. El resto discutamos, respetemos la Constitución y vayamos al Congreso a discutir cómo se financia.

O sea que el debate crucial que usted observa es el del liberalismo versus el populismo.

Yo soy más bien de centro, más liberal pero no tengo ningún problema con un socialdemócrata. De hecho, la posición de la doctora Carrió es mucho más de izquierda. Pero es un debate civilizado: lo que es incivilizado es con el populismo: ahí no hay tregua. El populismo no te deja hacer. Cuando vos cedes a los diputados, a los senadores y a los sindicalistas, estás muerto.

Carlos Pagni dice que el trauma de los argentinos es la caída de la convertibilidad.

El trauma de los liberales es la caída de la convertibilidad. Porque los liberales quedamos presos de algo que muchos no estábamos de acuerdo, que es la fijación del tipo de cambio. Vos podías tener convertibilidad flotante. Pero no tipo de cambio fijo por ley, no tuviste ajuste y viene un tipo y te dice no puedo competir ni exportar porque el dólar está quieto. Tendrían que haber bajado los precios locales o haber subido los precios internacionales: tuvieron mala suerte, a los tres meses que cayó la convertibilidad, empezaron a subir los precios internacionales. Eso no es culpa de Cavallo. Es un tipo admirable, muy buen economista y uno tiene que tener el mayor de los respetos. Pero justamente por eso el error que comete es garrafal y él mismo lo reconoce porque después duda y habla de convertibilidad flotante. ¡Él enterró al liberalismo!. Porque la convertibilidad destruyó al liberalismo en la Argentina.

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Cavallo pidiò disculpas porque se equivocò,en un reportaje televisivo.
Lo que no dijo es que èl sabìa que la convertibilidad no era un plan econòmico,sino un instrumento para corregir un desfasaje inflacionario,lo convirtieron en plan,cuando vieron el èxito y aceptaciòn que tuvo en la sociedad,por el cual Menem estuvo dos perìodos consecutivos.La sociedad tiene que hacerse cargo junto con algunos economistas que defendìan a ultranza lo que creìan era un plan(modelo).Kichner lo hizo hasta el paroxismo antes de ser candidato presidencial,seguramente muchos no se acuerdan ya.
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Ahhh, macanudo...la que se viene despues de octubre...
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¿Dónde ves que elogia a Cavallo? Leé los últimos 4 renglones.
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Bueno, ahora sabemos que hasta la carrió tiene un muerto en el placard. Este tipo elogia a cavallo, un personaje nefasto, que lo único que produjo fue cierre de industrias y desocupación, y que creó el sistema de afjp, que se quedaban con casi la tercera parte de tu ahorro en carácter de "comisión" para invertir en timba financiera. Es el mismo cavallo que descapitalizó a la argentina, obligando a esas afjp a tomar bonos estatales en 2001 para financiar la fuga de dólares,cuando ya estaba cantado que se iba al default.