Editorial
Las expectativas y los pronósticos en los políticos
Por Fernando Rodeles
Hay políticos profesionales que aún trabajan sin estrategia ni planificación que plantean a sus consultores objetivos desmedidos.

En política, como en la vida, el exceso de expectativas y pronósticos suele ser un factor que atenta contra el bienestar personal y grupal. Las expectativas desmedidas pueden explicarse a través de lo que se conoce como la fórmula de la satisfacción que señala que nuestro nivel de satisfacción depende del grado de expectativa previa que tengamos ante cualquier situación y de la percepción de la situación una vez que ocurrió.

Un caso que ejemplifica lo anterior son las últimas declaraciones de Patricia Bullrich cuando señaló que "tenían una expectativa mayor en la Ciudad de Buenos Aires". Es de suponer que Patricia creyera que ganarían la elección en la Capital por arriba del 50% y al no ocurrir le generó frustración y enojo.

Además, las afirmaciones de Bullrich generan tres consecuencias. Primero, construyen un escenario que menosprecia el resultado y parece decir "ganamos pero no alcanzó". Segundo, facilitan interpretaciones negativas de medios afines y opositores al espacio que construyen discursivamente en titulares con "fuego amigo" o "disputa de halcones y palomas". Tercero, habilitan socialmente comparaciones de situación de conflicto interno como las que ocurren en el Frente de Todos.

Una manera de evitar lo anterior es partir de un diagnóstico correcto que plantee posibilidades reales. Hay políticos profesionales que aún trabajan sin estrategia ni planificación y llegan a plantear a sus consultores objetivos desmedidos. En esas situaciones si el consultor no es experimentado prometerá cosas imposibles de cumplir que, a la hora de los resultados, generará desilución y malestar.

Con respecto a la exageración de pronósticos ha sido un error recurrente en el Gobierno de Mauricio Macri que lo llevó a padecer miles de memes, críticas y a declarar en diciembre de 2018 que "no querían hacer más pronósticos". 

Sin embargo, los vaticinios tampoco escaparon en los discursos de esta última elección y llegaron, otra vez por el lado de Macri que, a cuatro días de las elecciones dijo: "el lunes vamos a tener un colapso del kirchnerismo". Resultado: el kirchnerismo perdió y no colapsó.

Expectativas exageradas y pronósticos reiteradamente errados son claramente evitables. Sólo se necesita analizar profundamente y , en caso de no acceder a investigaciones, comprender el poder profundo que tienen las palabras en la construcción de la realidad. 

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