Editorial
La Interna feroz es la enfermedad endémica
Por Juan Carlos Juárez
Hay que evitar que las diferencias afecten el destino de toda una sociedad. Ahí radica la gravedad de este problema.

 La interna feroz es la enfermedad endémica de la Argentina. Hemos visto, para tomar un punto de partida que, a partir de 1983, en los distintos sectores de la Argentina siempre ha habido enfrentamientos, muchos se dan a la luz pública y muchos se mantienen en reserva, y después de mucho tiempo se dan a conocer.

La disputa interna es un fenómeno muy curioso en la Argentina porque lo conocemos más por la política que es la actividad pública con más visibilidad, pero también se da en el sector empresario, en el gremial, en las fuerzas armadas, en los colegios de profesionales, en la justicia, en organizaciones religiosas, en cuanta actividad haya, siempre un tipo de enfrentamiento interno.

Lo grave del internismo es no saber separar que esas diferencias no pueden afectar, como ocurre en un gobierno o en un partido político, el destino de toda una sociedad. Ahí radica la gravedad de este problema.

Ha habido grandes enfrentamientos internos, en el oficialismo, y en la oposición. En las elecciones del 12 de septiembre la decisión ciudadana determinó qué candidatos van a participar de la elección definitiva de noviembre. Pero no sólo fue eso, el hecho electoral afectó especialmente al oficialismo, fundamentalmente en la provincia de Buenos Aires, pero también en el resto del país hizo que aparezcan las diferencias que ya se venían manifestando.

Lo sucedido de un hecho electoral, que puede ser revertido o no en la elección de noviembre, devino en un problema político. ¿Por qué? porque surgió una decisión muy importante en uno de los sectores de la coalición gobernante que mayor poder político y electoral tiene y que encabeza la expresidenta y actual vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner con un sector de la colación que encabeza el presidente, Alberto Fernández. Lo llamativo de esto es que se pasó de lo electoral a la crisis política y la crisis política puso en el límite la situación de crisis institucional.

Se veía claramente una discusión por rumbos económicos, sociales, por las políticas de seguridad y sanitaria, pero también por quienes iban a ser los ministros que se iban hacer cargo de esta nueva etapa del gobierno. Sin lugar a duda es evidente se impusieron a determinados candidatos con determinadas características.

Finalmente, esto parece que encontró un límite en el reposicionamiento de algunos funcionarios, como el caso del jefe de gabinete, reemplazado por el todo poderoso gobernador de Tucumán que muestra autonomía en sus movimientos públicos de gestión o la llegada de nuevos ministros que algunos responden de manera directa a la lógica del poder del Peronismo y otros, responden a la vicepresidenta. Un caso particular es del gobernador de la provincia de Buenos Aires, que fue llamado a presentarse en Calafate y allí lo pusieron al día de quienes serían los nuevos conductores del Gobierno provincial.

Esto puede ser bueno y puede ser malo; es bueno en la medida que haya una integridad en la gestión y resuelva los problemas que tienen la sociedad Argentina. Es negativo si solo es para pasar la elección de noviembre.

Está claro que los problemas en la argentina no se suscitaron por generación espontánea, es la acumulación de muchos años de políticas que no resolvieron los problemas fundamentales de los sectores más postergados y que además no se forjó un modelo de generación de riqueza que permita distribuir. Al mismo tiempo, uno puede preguntarse: ¿Hay posibilidad de revertir esto? Y yo digo que si hay posibilidades, claramente se puede generar las posibilidades. Para ello es necesario un acuerdo sólido económico, social y político con base parlamentaria.

Pero ojo, no sólo perdió el oficialismo, también perdieron algunos de la oposición. No hay que olvidar que la apoyatura que dio el expresidente Mauricio Macri con Patricia Bullrich presidenta del PRO a Mario Negri en Córdoba lo llevó a perder en manos de Luis Juez la candidatura de Senador, o que Federico Angelini en la provincia de Santa Fe se ubicó en tercer lugar después del apoyo que tuviera de Macri y de Bullrich. Ellos también son perdedores en esa interna que tiene la oposición.

Lo importante sería que aparezcan alternativas para poner un equilibrio frente a este internismo que nunca es bueno, que es desgastante y que por otro lado genera un hartazgo muy importante en la sociedad. Por eso creo en la alternativa que pueda generar Florencio Randazzo u otros con distintos sectores proviniendo del peronismo, conociendo muy bien la interna dentro del Frente de Todos, tanto la conoce que terminó corriéndose de ese espacio.

Pero también es una alternativa, no hay que negarlo, más allá que no la comparta, la expresión del neoliberalismo y de la derecha con sus candidatos en la provincia de Buenos Aires y en Capital Federal, que entre otras cosas reivindica a Cavallo. Es necesario y urgente salir de esta grieta porque sino estamos siempre en un ida y vuelta que no resuelve los problemas de lo cotidiano.

El gobierno tiene la responsabilidad de resolver los problemas de la economía, de la salud, del trabajo, de las relaciones internacionales, de la inseguridad y de la educación, pero la oposición también tiene una responsabilidad que no es solo observar y fiscalizar la gestión del oficialismo, también tiene la obligación de hacer propuestas y la verdad es que de la oposición más importante de la Argentina, no surge a primera vista propuestas para resolver los problemas.

Tanto es así que hoy en la Argentina nadie dice como resolver el problema de los trabajadores que no están registrados, del alto índice de desocupados, de más del 50% de los argentinos que están por debajo de la línea de pobreza, de los 6 de cada 10 niños en Argentina que están excluidos, de los problemas y la brecha del acceso a la tecnología y conectividad, que tanto se necesita por la pandemia para acceder a los niveles educativos deseables. Tampoco nadie habla que el 70% de los jubilados y pensionados en la Argentina no pueden cubrir la canasta básica. Nadie habla de los niveles de inseguridad y de la falta de viviendas.

Es acá dónde deben abocarse el oficialismo y las oposiciones. Éste es el gran desafío, construir, dialogar, tener más cercanía con los problemas de la sociedad. También hubo una respuesta muy dura de la sociedad con la política y es el bajo nivel de concurrencia a votar en las PASO. 

Todo esto está ligado con algo que es central en la sociedad y en la política fundamentalmente: que es la falta de confianza, de credibilidad, hay que recomponer ese pacto social, político electoral, para poder recuperar una dinámica en la Argentina que nos permita crecer y desarrollarnos.

El camino no es que el oficialismo genere incertidumbre con los cambios, y tampoco que la oposición genere incertidumbre con el silencio o declaraciones totalmente especulativas. Es con seriedad que se sale adelante.

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