Gobierno
Los peligros de jugar con fuego
Por Pablo Cano
Microclimas palaciegos retroalimentados por las redes sociales chocan en disputas ajenas de la realidad extramuros. Enfrascados en su miopía ignoran el acecho de una realidad que no miran ni ven.

Allá lejos, hubo un verano que Cristina Fernández de Kirchner disfrutó brevemente. Fue a principios de 2012, recién estrenando su segunda presidencia a caballo del 54% de los votos y a la salida de una operación de tiroides que, más allá del susto, le permitió cubrirse de un baño de afecto popular que acompañó su convalecencia.

Mientras esto sucedía, operaba el primer paso de la "sintonía fina" prometida como argumento central de su segundo mandato, y ésta era principalmente una vuelta de rosca a los subsidios energéticos a tal punto que en casa de gobierno circulaban los mapas que marcaban los límites del subsidio a fin de clausurarlos en las zonas más opulentas de la CABA y el corredor norte del conurbano hasta que a fines de febrero de ese año el fatídico accidente de once archivó esa agenda. Valga el pequeño racconto histórico para ubicar el tema que hoy colapsa la coalición oficialista, el kichnerismo lleva mas de 10 años sin encontrarle la vuelta al tema tarifas, pero esto no implica ni que le sea ajeno ni mucho menos que tenga una visión "naïf" de las mismas.

Sin embargo, sería torpe leer la crisis que desató la pulseada entre Martín Guzmán y su subsecretario de Energía Eléctrica -Federico Basualdo- sólo en el plano económico o, si se quiere, en los términos de un conflicto duro intra coalición. Lo que está tensionado es un sistema político que ha dominado las dos grandes coaliciones electorales que aún sujetan las preferencias electorales del país en el que se ha desplazado la dinámica de los partidos por el minué de los entornos de palacio. Esta (dis)funcionalidad le permite al vértice del poder moverse con mayor libertad puesto que todo su sistema político está subordinado a ese liderazgo y de éste se desprenden todos los beneficios del poder.

Pero el problema radica que toda la política corre en una sola dirección, de arriba hacia abajo y, además, los estamentos inferiores entienden que el progreso en la carrera política individual se circunscribe a un dominio territorial del entorno, a cuántas veces por día comparte espacio con "la conducción" y su primer anillo. Esta razón cocina el microclima en un sentido común del palacio que cada vez más se auto valida dando como resultado una realidad intra muros que opera en un tiempo y espacio distinto al de la realidad del resto de los mortales.

El Frente de Todos está tocando el límite de este dispositivo dado que por su multiplicidad de "vértices" tiene multiplicidad de palacios y entornos y éstos -que naturalmente compiten- empiezan a ser dominados por su propia realidad virtual que les hace pensar que la solución a la pandemia y a la crisis económica está atada a la imposición de una tribu por otra. Así de tonto como suena suelen ser las vocerías más calificadas de estos microclimas...

Guzmán, de apenas 38 años, primera vez en la gestión y sin paso por la política, termina siendo víctima de este sistema que claramente desconoce. El entorno de uno de los palacios lo ganó y un conjunto de actores a planilla del estado nacional le creó el ambiente propicio para que éste quede expuesto inútilmente, abollando la carrocería del Presidente y también cimbrando al continente kichnerista (la percepción de este conflicto no fue la misma para quienes tienen despacho con vista a la plaza de mayo que a la plaza de los dos congresos). Todos ellos abocados febriles 72 horas a una disputa que sucede muy lejos de los problemas reales de su base electoral.

Diez días atrás el mismo sistema había ganado el despacho de la calle Uspallata y radicalizado a Rodríguez Larreta en pos de medidas que a estas horas viene recalculando. La novedad de este microclima porteño es lo fácilmente infiltrable que es por un universo menor de twiteros.

Ambos juegan con un fuego que se alimenta en el AMBA de la mano de dos actores sociales que viven en el primer y segundo cordón el conurbano pero también en varias comunas de la CABA. En primer orden, los que son pobres aún trabajando (incluso en blanco), una parte no menor son propietarios de sus viviendas. Todos ellos comparten la degradación de su presente y el extravío de su futuro y un sentimiento de orfandad respecto del sistema político y del Estado. Los otros son los hijos del conurbano, los que transitan los 20/30 años y que han nacido a la vida adulta en escenarios de crisis constante, que se relacionan masivamente por redes sociales y marcan consumos propios por fuera de cualquier mainstream...y que provienen de familias que mayoritariamente votaron peronismo. La antipolítica ya es un fenómeno de clase media urbana que capturó inteligentemente Cambiemos, pero ¿qué pasa si la antipolítica captura las clases medias empobrecidas y la juventud del conurbano? 

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La anti política no se si es tal eh, viene de la mano de la gente que no se cree los circos y telenovelas que arman para educar y exponer. Y de la saturacion de la discusión politoca. Y si bien twitter si les llega, donde si son permables, es con los memes. Voto bronca? Y si, pero no sera para el otro lado de la grieta?

Y despues no si no entienderon o son solo ridículos, mercado libre paga toda una parte de sus sueldos en dolares Uruguay. Como pedidos ya y casi todas las tech de arg. Ganan un sueldo aca y otro en dolares afuera.
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muñeco si vas a escribir tants pelotudeces por lo menos podias intentar predecir que va a haber 7 palos de voto bronca en las elecciones como para parecer inteligente