Opinión
Seguridad, esa palabra tan devaluada
Por Jorge Luis Vidal
Argentina, un país donde cada gobernante que llega cree en sus fueros íntimos que viene a salvarnos de las malas políticas públicas que su antecesor desarrolló equivocada y horrendamente en el período inmediatamente anterior.

Argentina, un país donde cada gobernante que llega cree en sus fueros íntimos que viene a salvarnos de las malas políticas públicas que su antecesor desarrolló equivocada y horrendamente en el período inmediatamente anterior.

Así vamos, año tras año, gobierno tras gobierno, personaje tras personaje. Nos toca sufrir lo que el imperfecto sistema democrático nos permite elegir. Nos, satisfechos casi nunca, embaucados y estafados, casi siempre.

Seguridad, inseguridad, análisis delictual, combate frontal al delito, a las mafias y al narcotráfico, bunkers derribados, droga y armas secuestradas, delincuentes detenidos y abatidos, cuadrantes y zonas de calor, desarmaderos, motochorros, homicidios, femicidios. Delito más delito más delito. Esto no es para cualquier ministro, menos para improvisados sostenidos en sus cargos por otros que aun saben menos.

Quienes hoy son gobierno, mezclan tres enfoques distintos sin ruborizarse: el garantismo a ultranza de la ministra Frederic desoyendo códigos, leyes e inclusive la CN. Por otro lado, la pose permanente de hombre de armas del actor mediático abogado Tte coronel médico Berni, y por último el paquete de mano dura traído de un contexto diferente como Nueva York, de la teoría criminalística del Broken Windows de Rudolph Giuliani que enarbola Sergio Massa, y que es de inaplicabilidad absoluta por estas pampas. A ninguno se le cae la idea de reflejarse en procesos de organización y reforma de América latina, tanto policiales como de la seguridad pública.

¿Acaso faltan experiencias exitosas?

Repetir viejos paradigmas con escenografías "para la gilada" sin una planificación adecuada sólo puede conducir al desastre. Sabemos que varias agencias involucradas han caído en el descrédito por sus magros resultados, pero las reformas necesarias se posponen "hasta después de las próximas elecciones", o sea nunca.

Tenemos de sobra, experiencias de países similares a nuestra idiosincrasia, con situaciones previas peores a las que vivimos: la reforma policial emprendida en Honduras en 1992, que al decir de Giuseppe Tomassi di Lampedusa, "cambió todo para que nada cambie", generó un regreso a las prácticas de la policía militarizada, incluso con el Plan Súper Mano Dura, que desembocó en violencia institucional y serias violaciones a los derechos humanos.

La contracara del marketing del Robocop sin ley lo representó la reforma colombiana, iniciada en XX, en un contexto de narcotráfico, guerrilla y fuerte desprestigio de la Policía Nacional. Se confió en que la seguridad no era sólo un problema policial, y se inició un trabajo conjunto entre la sociedad, el Estado todo y la fuerza de seguridad. Se crearon dos estrategias: el Programa Departamentos y Municipios Seguros (DMS) y la vigilancia ciudadana en el área urbana y rural.

Cuando el poder político echa las culpas sobre la judicatura, podemos inferir que vendrán juicios políticos a magistrados "no alineados" o que investigan causas de corrupción molestas para el poder. Pero es cierto. El ministerio publico (fiscales) y la justicia en general nos deben al común de la gente, acción, responsabilidad y respuesta en general.

Sería bueno que el juicio por jurados, instaurado explícitamente en la Constitución Nacional de 1853 en los artículos 24, 75, inciso 12 y 118, avance rápidamente. A noviembre de 2020, nueve provincias lo habían establecido por leyes provinciales: Buenos Aires, Entre Ríos, Chaco, Córdoba, San Juan, Mendoza, Neuquén, Río Negro y Chubut.

Los juicios por jurados hasta el momento han mostrado resultados similares a aquellos donde deciden jueces técnicos, esto es, un 70% de condenas. Sin embargo, en el juicio por jurados el centro del debate son los hechos, no las normas, y la rapidez en el debate es fundamental: el proceso suele durar pocos días. Se necesitan más condenas de cumplimiento efectivo si el imputado es encontrado responsable y culpable.

En el aspecto del involucramiento de la sociedad civil en la formulación de la política pública de seguridad, estamos lejos de hacerlo, o quienes tienen la responsabilidad no saben o no quieren llevarlo adelante. Refundar el esquema de seguridad pública y lucha contra el narcotráfico del país todo, como así el de las provincias mas grandes y representativas en la inseguridad, requiere de decisión, determinación, conocimiento, apoyo académico y operacional, valentía y coraje. Todas estas bien se comenzaron a visualizar a nivel nacional en la anterior gestión, mientras que a la inversa escasamente se observaron en las provincias más complicadas como Buenos Aires y Santa Fe.

Propaganda versus publicidad

Estamos acostumbrados a escuchar que es obligación hacer públicos los actos de gobierno. Lo comparto plenamente. Quien no.

Lamentablemente uno no puede conocer a todos los funcionarios que a nivel de cada provincia les tocó ejercer los distintos ministerios de seguridad y cuáles fueron sus pseudo éxitos alcanzados, por lo cual cuando hablamos de seguridad e inseguridad mayormente nos referimos a las jerarquías nacionales, a Ciudad de Buenos Aires, a la provincia de Buenos Aires y eventualmente en los últimos 15 a 20 años a la provincia de Santa Fe y sus tan mentadas ciudades de Santa Fe y de Rosario.

A decir de un alto jefe policial ya retirado, fuera de esas tres geografías mencionadas, la posibilidad que un efectivo policial del resto del país caiga en cumplimiento del deber, y deje su vida combatiendo el delito, es casi nula. "Tienen el arma soldada al cinturón" me decía.

Nuestras fuerzas policiales se hallan muy alejadas de la sociedad. Por errores propios de la política, o de las fuerzas y sus integrantes, y de aquellos que no saben conducirlas. Han quedado muy por fuera de las buenas consideraciones de la gente del común. Es justamente la publicidad y Marketing las que, con las ciencias sociales y una refundación de estas policías, tienen que llegar a cerrar esa brecha de crisis comunicacional que se observa y complica el funcionamiento.

Cultores del V V, Vamos Viendo. Los muertos por delitos en el Gran Buenos Aires se acumulan en videos captados por cámaras municipales y domiciliarias, y se tapan con pauta publicitaria, propaganda y raid mediático hablando de cualquier cosa ante periodistas de preguntas light.

Propaganda que le dicen, queriéndonos hacer pensar que aquel conocimiento del que se carece se puede suplantar con esos videítos de acción, mando, comando y determinación, aunque la misma sea equivocada o diste de ser real. 

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